El D.N.I. contra el blanqueo de capitales. | Juan Luis Martínez-Carande

El D.N.I. contra el blanqueo de capitales.

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La finalización, el pasado 30 de abril, del plazo establecido para la aplicación de las medidas de diligencia debida a clientes preexistentes, fijado en la D.T. 7ª de la Ley 10/2010, ha dado lugar a un considerable revuelo entre los clientes de las entidades financieras, amenazados del bloqueo de cuentas en caso de no aportar el D.N.I. para su verificación y escaneo. No han faltado voces minimizando la eficacia de la medida a efectos de prevenir el blanqueo de capitales. En este sentido, se ha afirmado que de poco pueden servir las fotocopias del D.N.I. contra los paraísos fiscales y la ingeniería de blanqueo.

En mi opinión, no debemos minimizar la efectividad en materia de PBC de la puesta al día de los D.N.I. de los clientes de las entidades financieras. Es cierto que el control de la identidad formal de los titulares no va a impedir las operaciones de blanqueo sofisticadas. Pero no lo es menos que por algún sitio hay que empezar, y si ni siquiera se tiene correctamente identificados a quienes participan en el tráfico económico y financiero, el resto de cuestiones mejor ni plantearlas.

Pero, sobre todo, me parece clave el cambio de concienciación que hay en la sociedad respecto al dinero negro. En efecto, hemos pasado de un ambiente en el que este dinero cambiaba de manos con una alegría sonrojante, a otro en el que no inspira ninguna simpatía. Hace pocos días me comentaban el “problema” de un poseedor de importantes sumas en metálico, al que no le había quedado otra opción que convertir su casa en un fortín, por las dificultades para introducirlo en el circuito legal.

Por eso, medidas de carácter general como ésta, que creen conciencia global sobre la ilicitud del blanqueo de capitales, pueden estrechar el cerco sobre los blanqueadores. Porque el dinero negro deja de tener gracia cuando no hay posibilidades de utilizarlo. Escasa gratificación supone, para un residente en España, disponer de sumas de dinero en paraísos fiscales si no tiene ninguna posibilidad de gastarlo ni invertirlo en su lugar de residencia, ni en la mayoría de los países que cuentan con medidas antilavado efectivas.

Así, mejor que no tiremos piedras contra nuestro tejado y aplaudamos cualquier avance en la materia, porque para hacer un viaje hay que recorrer etapas y, sin recorrer la primera, no es posible llegar al destino.

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